viernes, 24 de junio de 2011

Cuando casi estuvo listo el primer capítulo

El gran tema de las ideas creativas no es su concepción sino su ejecución.
Cuando se ha dicho (y decir es inevitablemente comprometerse) que una hará tal o cual cosa, renunciar sería terriblemente frustrante. Pues bien, a falta de una tesis decidimos escribir dos. Una tesis del deber ser y una tesis del querer ser.
La tesis del deber ser es lo que todo el mundo conoce como una tesis y ya. Academia, altas dosis de teoría y rebusque, marañas conceptuales, deserción total de la poesía.
La otra, la que el psicoanálisis tildaría de "ello", es "todo lo que no he podido decir antes pero igualmente quiero decirlo" (lado b).
Hoy ha sido un día productivo. No tanto por la cantidad de líneas que se han dejado escribir más dócilmente, sino por la capacidad de tomar decisiones al respecto de un montón de párrafos en lista de espera.
Hoy es un día histórico. El capítulo uno de nuestra tesis tiene cuerpo. Combatimos la anemia.



jueves, 9 de junio de 2011

Ponerse la camiseta

El otro día me di cuenta que: tengo más compromiso con mis blogs que con mi tesis.
Ahora bien: me gusta mi tesis, también quiero recibirme.
Entonces ¿Cómo?
Claro, hacerme un blog sería una manera de reunir dos cuestiones disociadas y darle rienda poética a un objetivo académico y social.
Perfecto. Me gusta. Compartir a veces puede remotivarme.
Quien en algún momento de su vida, haya decidido o haya debido encarar una tesis, ha de conocer los sentimientos encontrados que esta clase de cosas nos producen. Los bloqueos, las fluctuaciones emocionales, las presiones familiares, las obligaciones laborales. Un gran magma que quema la cabeza.
Lo resumo en el título. Es la emoción del día: me pongo la camiseta, me conecto, estoy online con esto. Me manijeo y voy.